miércoles, 3 de septiembre de 2014

El verdadero inicio de la Tierra

Es una mañana hermosa la que acompaña a mi cuerpo suspendido en la nada, quien se pregunta al tiempo que se esfuerza por mantenerse rígido, ¿por qué las cosas tienen que ser como son? Dentro de tanto poder, lleno de todo conocimiento posible y rodeado de compañeros “poderosos”, que a mi concepto son vacíos espiritualmente, me siento solo, siento que las cualidades con las que nací solo me han servido para destacarme dentro de un núcleo intelectual y ser usado por todos los que dicen  “no puedo”, pues no existe forma que me obligue a no sentirme diferente, este sentimiento es una obsesión que ha bailado con mi alma, le ha dado algunos tragos y se la ha llevado a divertirse impidiendo cumplir con sus obligaciones, la misma obsesión que no me permite experimentar la apática metáfora  del amor, y que me llena de preguntas el cuestionario vacío que cargo en mi espalda como se carga el cansancio que genera vivir la monotonía de la vida.

Todos aquí tenemos las mismas cualidades, todos en Cronos, mi planeta, podemos hacer con la mente lo que queramos, algunos nos dedicamos a leer y ser totalmente independientes, otros se dedican a manipular, o a crear, incluso hay quienes se dedican a enamorar ninfas de 74 años, porque son las más niñas e inocentes, pero yo en especial quise dedicarme a ignorar mis capacidades y hacer todo con las herramientas de mi cuerpo ajenas a la mente, es decir, a usar mis manos, mis pies, mis ojos, mis oídos, mis sentidos, y porque no, a usar mi espíritu; me he dedicado a leer cuanto libro se publica, a llenarme de conocimiento y a intentar hacer todo lo que es posible o no en este planeta, no existe cosa en Cronos que yo no sepa hacer, interpretar o crear, pero hoy, justamente el día en el que cumplo 3.250 años, se me ocurrió levitar un rato y reflexionar, pienso ahora que tanto conocimiento y poder no me sirven de nada, pues no he hecho nada por nadie, es decir, no he dejado huella alguna en el corazón de alguien, y es por esto que cuestiono el estilo de vida que escogí vivir; por qué he de vivir así si a fin de cuentas lo que importa es que cuando muera las acciones de mi cuerpo respalden a las de mi mente y juntas dejen huellas suspendidas en el corazón de quienes creen que estas pequeñitas e insignificantes sienten, piensan y recuerdan a quien las dejó, por cierto, esto me hizo llegar a la posible conclusión que estas hullas han de sentirse muy solas una vez las deje.

Pero de la nada, alguien interrumpió mi reflexiva levitación y saludando con una voz más que angelical, dijo; hola, ¿Por qué tan solo?, holaaa... ku ku ¿estás ahí?, ¿puedo levitar a tu lado? Yo intrigado miré su rostro y describiéndola en pocas palabras es la mujer más hermosa, perfecta, alegre, y diferente de todo Cronos, aparte que su cuerpo genera sensaciones extrañas en mi. 

Hablamos casi por dos horas, luego decidimos bajar a una habitación desconocida para terminar la agradable charla, pero obviamente estar con ella me tenía muy nervioso, así que muy disimuladamente me dispuse a observar mi entorno, vi sillas, mesas y armarios gigantes de color café oscuro que me hicieron sentir en la época de mis abuelos; también noté que el techo estaba llorando la decoración con ilustraciones de personas tristes y solitarias, y un muro se lamentaba por ser el único agrietado y sin color, toda la habitación parecía tan antigua y olvidada que producía nostalgia, me habría sentido muy mal de no ser por la paz que reflejaba dicha mujer, una paz que tranquilizaba al más intranquilo y alegraba al peor de los tristes.

Ella me observaba con una mirada muy penetrante, luego se sentó, cruzó la pierna, y observé su pierna izquierda que muy amigablemente me dejó ver el vestido corto y rojo que traía puesto, luego me senté un poco retirado de su silla e intenté corresponderle su mirada cazadora y asesina de aves sin esperanza; ella se levantó con impulso de su silla, respiró profundo, movió sus dedos suavemente y de sopetón dijo “siéntate a mi lado” allí, justo allí, mi garganta explotó, todo fue silencio, solo sonaba el viento que golpeaba mi tímida duda, esa que me hacía preguntarme ¿Por qué una mujer tan hermosa me estaba coqueteando? muy penosamente obedecí y me dejé llevar por sus manos ansiosas de mi, lo que pasó a continuación lo dejo a la creatividad de las mentes corrompidas, sanas o realistas de todos los que estén leyendo e interpretando este texto; solo puedo decir que gracias a esa noche usé algo que nunca antes había usado para otros fines aparte de satisfacer una necesidad de mi sistema urinario y que muy seguramente organice mi boda dentro de poco tiempo, pues de este día hermoso que termina di vida a lo que pronto será la hermana de Cronos, la Tierra.









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