Bien y mal, el bien, descrito como aquello que en sí mismo tiene el complemento de la perfección, y el mal, todo lo opuesto al bien, lo deshonesto, perverso, desgraciado, que trae calamidades, enfermedades, daños, etcétera; pero ¿será que esto es cierto? ¿O más bien es la definición que le han dado ciertos individuos manipuladores y controladores con dotes de líderes? La verdad, analizando esto desde un punto de vista analítico nadie puede darle definición al bien y el mal ya que es algo totalmente intangible, definiendo algo intangible como “que no se puede tocar”; es por esto que resulta difícil darle definición a algo que no se conoce o se ha palpado. Existe cantidades numerosas de personas que han definido el bien y el mal, dentro de los más conocidos están John Locke quien expresó “Aquello que tiene la capacidad de producirnos placer es lo que llamamos un bien, y lo que tiene capacidad de producirnos dolor lo llamamos un mal” y Baruch de Spinoza, quien “consideraba el bien como algo subjetivo”, además al igual que Locke ella expresó que “no nos movemos, queremos, creemos que es bueno, sino que juzgamos que es bueno porque nos movemos hacia ello, lo queremos, aceptamos y deseamos”.
Partiendo de esto se estima que el bien es lo que una sociedad considera perfecto o correcto y lo malo es lo que esta misma considera incorrecto o imperfecto, pero ¿qué es perfecto y qué imperfecto?, o qué es correcto e incorrecto?, si se analizara cada una de las definiciones que ha planteado la humanidad, muy seguramente se llegará a: “el mal es lo que “Dios” estipuló como pecado y el bien es lo opuesto a pecar”; una prueba precisa de esta pequeña conclusión es por ejemplo que “algunas religiones, como la judía y la cristiana, contemplan la historia del mundo como una lucha histórica entre el bien y el mal, o como una lucha entre “Dios” y “Satanás”. De ahí que se promueve la virtud, como camino del bien, y se combate al pecado, como camino del Mal. Incluso las profecías bíblicas predicen, para el futuro, el triunfo definitivo del bien sobre el mal”, este ejemplo lo podemos aplicar a muchas otras religiones que aunque no piensen igual van encaminadas a lo mismo, porque pase lo que pase cada cosa que tenga que ver con moral (o bien y mal) estará directamente relacionada con “Dios”, pues la Biblia lo estipuló indirectamente así.
El bien, cada día en el mundo se percibe cosas buenas que van dentro del conjunto “bien”, se observan obras de caridad, ayudas, niños felices, bebes que nacen proporcionalmente bien y vivos, comida sana todos los días, ancianos acompañados, palabras de aliento, abrazos, besos, placer (si cabe mencionarlo aquí), honestidad, bomberos y médicos salvando personas, jardineros salvando flores, políticos mejorando un país, y no puede faltar el ejercito, quienes protegen a todas las personas en el mundo que hacen el bien, ahora; El mal, igual que el bien se percibe a diario, se ven drogas, insultos, maltratos, muertes, golpes, enfermedades, accidentes, envidias, blasfemias, corrupción, y líderes quienes “protegen” a todas las personas que hacen el mal; Pero las preguntas surgen ahora, ¿ayudar no genera envidia por parte de los que no son ayudados?, ¿cuando hacemos compañía no lastimamos a los que están solos?, ¿sin enfermedades, heridos o accidentes existirían doctores?, ¿matar a los malos esta bien?, ¿maltratar o matar humanos esta mal, pero matar animales, bosques y demás no?, ¿ está algo bien si nos hace felices?, ¿ está algo mal si nos hace tristes?, o ¿tal vez los ejemplos de bien y mal están “mal” formulados?.
“Desde los tiempos de la Grecia clásica se ha dicho que el bien es el placer, y el placer la ausencia de dolor físico y de perturbación anímica. Pero también los griegos reconocieron que las cosas no son tan sencillas: muchas acciones y conductas profundamente buenas no están libres de dolores ni de sorpresas y desasosiegos. Piénsese, por ejemplo, en el esfuerzo de superar con buenas calificaciones un curso escolar, en la paciente tarea de educar a los hijos, en el trabajador que se gana la vida en el barco o la mina, y en tantos otros trabajos. ¿Acaso las llamas son un placer para el bombero? ¿Es malo su trabajo por no ser placentero?”
Aquí se plantean ejemplos sobre el bien y el mal desde un punto de vista completamente distinto, pero de nuevo surgen preguntas, ¿cuándo se educan hijos para ser militares, policías, cazadores, ganaderos, carniceros, entre otros, no se están educando de manera indirecta asesinos? O ¿explotar una mina es bueno porque se contribuye a la comodidad del hombre, sin importar que se le esté privando un espacio adecuado a los murciélagos (por ejemplo)?, todas estas preguntas se formulan porque precisamente el concepto de bien y mal es diferente para cada persona, lo que para uno es bueno para otro no, pero ¿nos hemos puesto a pensar por que el hombre se mantiene tan ocupado o entretenido pensando en si está haciendo el bien o el mal?. Tal vez alguien necesita mantenernos entretenidos para que no veamos la verdad, o simplemente “Dios” quiere que seamos personas de bien para que no tengamos el infortunio de conocer al “Diablo”.
Seguramente, cada pregunta formulada en este texto tiene una respuesta, pero claro, cada persona va a responder diferente, porque, y en conclusión el bien y el mal es un concepto propio que va a generar millones de significados, por supuesto, cada uno de ellos dirigidos a la conveniencia de quien lo formula.
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